Al Señor del Compás... (Crónica de la Magna de Jaén, Junio 2013).

Cuando ya parecía que la Semana Santa había pasado, que ya no volvería a oler a incienso, cua...


Cuando ya parecía que la Semana Santa había pasado, que ya no volvería a oler a incienso, cuando parecía que yo no habría bullas, de repente y casi sin darse cuenta, nos encontramos de nuevo inmersos en este sueño que nunca termina de acabar. En pleno período estival, la Capital del Santo Reino celebró un Vía Crucis Magno con motivo del Año de la Fe proclamado por Su Santidad el Papa Benedicto XVI. Bajo el nombre de “El Retablo de Nuestra Fe”, la Agrupación de Cofradías y Hermandades, así como la Vicaría de Fe y Cultura de la Diócesis de la Ciudad de Jaén organizó esta Catequesis Publica para conmemorar este acontecimiento único y extraordinario que con motivo del año de la Fe pretenden mostrar a locales y foráneos la Fe del Santo Rostro. Esta Catequesis contó de tres partes, la primera de ella fue una catequesis visual, literaria y musical en el que se rememoraban los misterios de la Pasión de Cristo hasta su Resurrección. Los cortejos procesionales iniciaron su salida con acompañamiento musical a partir de las 17:00 Horas, concrentrandose todas ellas en la Plaza de la Constitución a las 20:00 Horas para iniciar el cortejo en común hasta la Plaza de Santa María donde tendría lugar la Santa Eucaristía presidida por el Obispo de la Diócesis de Jaén Rvdo. Sr. D. Ramón del Hoyo López. Una vez concluido este acto, cada paso de Misterio ubicado en dicha plaza regresó hasta sus distintas Sedes Canónicas en riguroso silencio.

 Desde primeras horas de la mañana la ciudad del Santo Reino era cubierta bajo un sol abrasador, cuyas temperaturas no impidieron que cofrades, devotos y público en general llenasen las calles y plazuelas cercanas a los templos e iglesias donde se encontraban las imágenes que esa misma tarde procesionaria hasta la Santa Iglesia Catedral donde se celebraría la Santa Eucaristía sobre sus respectivos pasos de procesión, brillando la participación de los jienenses como si de un Domingo de Ramos se tratase. Era media tarde, el sol se hacía presente con mas intensidad en la Ciudad del Santo Rostro y muchas personas recorrían las calles de esta vieja y bella ciudad. Parecía que iban con prisa, caminaban apresurados, pero a la vez se les veía con mucha satisfacción. Se empiezan a ver músicos por todos lados. Algún que otro guión de banda de música también se hacía presente. Parecía que en la ciudad ocurriría algo importante en pocas horas, en pocos minutos incluso. Casi sin que nadie se diera cuenta, la gente comenzó a poblar la Plaza Reina del Salvador mientras de fondo se escuchaban los acordes de la AM. Jesús Despojado perteneciente a esta joven Hdad.


Poco antes de las 17: 00 Horas, y con una puntualidad escrupulosa se abrieron las puertas del Templo del Salvador generando el aplauso de los allí congregados en la puerta para dar paso a la Cruz de Guía de la Hermandad inundando hasta el último recoveco de la plaza de olor a incienso y flores. La AM Jesús Despojado de Jaén esperaba en la salida del Templo el momento en el que el Señor de la Pasión Despojado de sus Vestiduras se hacía a la calle para interpretar el Himno Nacional, después de los primeros compases sonaba la marcha “Señor del Salvador”. Un más que nutrido grupo de Hermanos/as portando velas precedían al paso procesional. D. Rafael Modéjar y D. Jesús Joyanes, comandaban este enorme paso con suma pericia y gran habilidad, proclamando la Pasión de Cristo por las calles del moderno Arrabal Jaenero, un barrio que añoraba ver a su Rey Moreno tras dos años seguidos sin poder realizar Estación de Penitencia por Causas Meteorológicas.




Poco a poco, y con la vista clavada en el cielo camina este Señor Despojado encerrando en su mirada el lucero que guía las almas perdidas. Casi sin quererlo el imponente paso del Señor de Pasión avanza entre un mar de gentes, humilde su andar y humildes sus costaleros, que con el corazón y el alma los llevan deslizándose por las calles como ese mechón de pelo del Señor que le cae sobre el hombro derecho. La Pasión del Señor que poco a poco recorre las plazuelas, conquistando con la bondad y dulzura que le cae de las manos cuando en cada chicota sus costaleros lo suben a los cielos al que en los cielos ha abierto un torrente infinito de Misericordia. Jaén contempla al Reo divino despojado de sus Vestiduras, aquel Reo al que el gobernador lavándose las manos entrego. Injusta condena de aquel que navega hacia su muerte. Jaén bebe del pecho de Dios por las calles conquistadas en cada chicota por el derroche de Pasión y Amargura. Poco a poco y sin que nos demos cuenta, el Señor Despojado se irá alejando con su silencio y su mirada alta, humilde e imponente del Rey Moreno de los Cielos.




Que cerca estaba de verse cumplido mi sueño, contaba los días para que este sueño se transformara en una realidad viva. Años de espera, de ilusiones compartidas y sueños construidos bajo las trabajaderas de tu enorme Galeón. Desde que entre a formar parte de esta Hdad. Como Costalero de la Reina de la Amargura
hace ya tres años, he tenido esa espinita clavada, deseando ser los pies del Moreno hasta que ese momento me llego… Conforme se acercaba el momento, los nervios se confundían con la preparación. Sobre mi cama planchada y bien colocada se encontraban: mi pantalón, camiseta, faja, costal, zapatillas y mi medalla de la Hdad. No falta nada, todo está listo para empezar el ritual. Poco a poco, hay que empezar a mentalizarse y a interiorizar todo lo que se avecina. Un proceso que va marcando al costalero y que realza el sentir del cofrade. Un repaso antes de entrar a tus alegrías así como a tus penas vividas, a los buenos momentos que quieres que te acompañen en ese momento único de charla privilegiada con El, que está arriba. Otros recuerdos malos en cambio, prefieres olvidarlos y dejarlos allí mismo. Levantas fuertes y arriba, acompañándote en cada una de ellas amigos y familiares, cada uno con su propia historia y motivo por el cual aprietan los dientes y suben al cielo al Rey Moreno de los Cielos. Ves a tus Hermanos santiguarse, otros emocionarse… otros en cambio con su mirada te transmiten aliento y fuerza. Miradas de inocencia, entusiasmadas y porque no decirlo… juguetonas que intentan descubrir a través del respiradero que es lo que hay debajo, lo mismo que hacia este que habla cuando era niño.
Pasan las horas, y en cada una de ellas una oración por todos aquellos que por un motivo u otro no pueden acompañarte en este lugar privilegiado, otros en cambio desde ese balcón privilegiado observan el bendito rostro del Señor de Pasión Despojado de sus Vestiduras.



 Se acerca el final de esta jornada con Sabor a Lunes Santo mientras el Misterio de Jesús Despojado enfila la rampa del Templo del Salvador para cerrarse tras ellas comienzas a pensar y a procesar todas aquellas vivencias y sensaciones vividas a lo largo de esta gran jornada. Mientras el Señor de Pasión comienza a entrar poco a poco tu mente empieza a preguntarse, si una vez que la candelaria apague su luz, cuando el abrazo espontaneo nazca una vez más, cuando las Lagrimas de Pasión llenen ojos y corazones sumidos en gozo y alegría, cuando los sentimientos sean algo más que los sentimientos y cuando el Misterio del Señor del Salvador , finalmente se pose suavemente, seremos capaces de descubrir que todos estos gestos son los que realmente nos hacen vivir en Hermandad y si realmente podremos entender el sentido de la Cofradía.

Una vez finalizado este sueño de una noche de verano, poco a poco hay que despertar a la realidad. Una realidad con sabor dulce y olor a incienso. Sabor dulce con aire cálido de una noche que se antojaba ser primavera. De unos sonidos que se antojaban en devolvernos la pasión, esa pasión que de forma fugaz y apareció allá por el mes de abril. Olor a incienso que desprende la fragancia de la pasión, y que entre sus nubes se formaron las lágrimas de Pasión derramadas por su gente… por un pueblo que en el mes de Junio fue Despojada por las calles de la Ciudad del Santo Reino.



Sirvan estas humildes lineas como homenaje hacia esta Hermandad tan querida por mi... mi Hdad. de la Amargura. Del mismo modo sirva para homenajear a un Hermano que por desgracia y por motivos personales no podrá volver a ser los Pies de su Rey Moreno, a buen seguro que tanto el Señor de Pasión como su bendita Madre de la Amargura velaran por ti y por tus seres queridos. GRACIAS POR TODO AMIGO.
De igual modo agradecer a Noelia A. Fernández toda su ayuda prestada para la realización de este reportaje mediante material fotográfico y audiovisual.

-Fotografías: Salvador P. Soriano y Noelia A. Fernández.
-Videos: Salvador P. Soriano y Noelia A. Fernández.

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